Valeria Guerrero, por problemas con sus socios en Pinamar, decidió crear su propio balneario que fue llamado “Valeria del Mar” por el nombre de su abuela.
Para ello, decidió vender los terrenos del fondo de su estancia "La Invernada", heredada de su padre Manuel Guerrero, al sur de Ostende y lindantes con Cariló, que habían formado parte del proyecto belga y que su padre había recuperado luego de la quiebra de Ostende.
Valeria Guerrero Cárdenas de Russo
Estuvo en tratativas con el gobierno de la Nación, que quería hacer en la zona un complejo hotelero como el que se había hecho en Chapadmalal, entre Mar del Plata y Miramar, pero a pesar de que se llegaron a firmar acuerdos, el proyecto no se concretó.
Finalmente vendió 550 Ha. de arena y otras tantas de tierra firme al Sr. Líbero Alvarez, quedándose con cinco hectáreas, lindantes con el Hotel Ostende, para ella. El 28 de agosto de 1947, la fecha de la firma de la escritura, se considera la de la fundación de Valeria del Mar.
El Sr. Álvarez formó con los Sres. Guillermo y Ernesto Peña y otros una sociedad que se llamó “Balnearios del Atlántico S.A.”, la que hizo los trabajos de forestación y fijación de los médanos. Con ellos colaboró el Sr Sanchez Aizcorbe, un peruano con larga experiencia y una verdadera obsesión en el tema de la fijación de los médanos, que había trabajado también con Carlos Gesell y Jorge Bunge.
El escribano Ernesto Peña -
Fue ese grupo de pioneros, guiados por el entusiasmo de Ernesto Peña, presidente de Guillermo Peña y Hno. S.A.y considerado por los pobladores el verdadero fundador del balneario, los que hicieron de Valeria lo que es hoy. Ellos diseñaron las calles con suaves curvas, algunas de las cuales siguen el contorno de los médanos y también los que decidieron que los nombres de las calles homenajearan a barcos y marinos de importancia histórica para la Argentina. Las calles fueron abiertas por los agrimensores Sres.
Hugo Green y Carlos Gilione.
Tiempo después, la Sra de Russo diría: “Pinamar es el hijo ilegítimo de Jorge y mío y Valeria del Mar es el hijo legítimo de Juan Pablo y mío”, refiriéndose a su esposo, Juan Pablo Russo y al arquitecto Jorge Bunge.
Finalmente, Valeria
Valeria del Mar es, entonces, uno de los balnearios más nuevos de la costa Atlántica.
El primer edificio del balneario, construido por los propios desarrolladores, fue el "Edificio Valeria del Mar" sobre los médanos y frente a la playa.
Durante los primeros años del balneario ese edificio, también conocido por la gente del lugar como "el horizontal" o "del Atlántico" (por el nombre de los desarrolladores) fue el centro de la actividad social de la zona.
El primer loteo incluía la zona entre la playa y Bathurst, limitado por Pinedo al norte y Granville al Sur (ver mapa), "ubicados en el Parque jardín, al lado del Hotel Residencial (luego Edificio Valeria del Mar) en el mismo corazón de Villa Valeria y frente al Océano", según el folleto de promoción del loteo. Este loteo fue realizado por Guillermo Peña y Hno. SA. Más adelante, la comercialización del balneario estaría a cargo de la compañía The Myland.
El edificio Valeria y el balneario “Il Commendatore” en los 80s
El edificio Valeria tenía planeado tener su balneario privado. El Sr José Ricardo Rodríguez Varela, colaborador cercano del Sr Peña y Síndico de Guillermo Peña y Hno. S.A, fue el encargado de hacer la casilla y poner las primeras carpas. Como se vio que no era viable que fuera privado, Ernesto Peña decidió abrirlo al público y traer hombres fuertes para que actuaran como bañeros, invitando a Luis Gorrini, un catcher de la troupe de El Hombre Montaña. Con él llegaron Benito Durante, del elenco de Martín Karadagían, y Jorge Driscoll, "Mister Mundo".
Finalmente, Gorrini abrió lo que sería el primer restaurante, en los locales del Edificio Valeria, y Benito Durante se encargó de la playa, fundando el primer balneario, con parador y restaurante, “Il commendatore”. Comenzó como una casilla con unas pocas carpas de lona, y se convirtió en el balneario que se ve sobre la playa en la foto .
Ese sector de la costa, en la salida al mar de la avenida Espora, es ahora público.
Los primeros años
Las primeras casas particulares fueron la casa de veraneo del Ingeniero Brie, en Piedrabuena y la playa y la de Blanco, en Jorge casi Azopardo.
Las primeras familias en establecerse en Valeria fueron la del Mayor Edgar Robinson, la de Paulino Rodríguez y la de José Ángel Brizuela .
Rodríguez había sido capataz de la plantación, trabajando en el vivero que estaba en Somellera y Espora y que ocupaba varias manzanas y compró la casa donde había estado la administración de Valeria.
Los primeros locales comerciales se instalaron en la galería del edificio Valeria: la tienda de ropa de Laserre, el kiosco y librería de Félix della Paolera (más conocido como "el Grillo"), el taller del fotógrafo Ferreira, el almacén de Arnold Hourcade, la verdulería y lechería de Carmelo d'Ambrosio y el Bar Yaguatí, de Nicolás Serrafiori.
El edificio Valeria desde donde es hoy el centro -
Dijimos que el edificio fue el centro de la vida social y cultural de Valeria. Sus amplios salones y su "Confitería, Salón de Té, Night Club, Restaurante y Galería Comercial" servían para las reuniones no sólo de sus residentes, sino de todos los veraneantes de la zona, incluidos los muy numerosos "carperos" que acampaban en Valeria, y que a veces, durante las tormentas, se refugiaban en las galerías del edificio.
Parte de la razón de esa actividad fue que el "Grillo" della Paolera estaba casado con la actriz Elena Cruz y que la pareja invitaba a Valeria a personalidades como Romualdo Quiroga, Fernando Siro, Adolfo Stray, Luis Medina Castro y Chunchuna Villafañe. Muchos de estos se alojaron en el amplio sótano-vivienda del local del "Grillo" en el edificio. En esos años fueron vistos también por el Balneario Piero, Luis Spinetta, León Gieco y Facundo Cabral. En los salones dio una conferencia Jorge Luis Borges, invitado por el "Grillo". Borges se hospedó en la hostería Din-Don, el primer hotel de la zona. El escritor Leopoldo Marechal y su esposa Elbiamor eran veraneantes habituales. También vivía en Valeria por esos tiempos el Indio Solari, la voz de los Redonditos de Ricota.
A comienzos de los 70, el edifico Valeria influyó nuevamente en la historia del balneario. Hasta ese momento, el edificio usaba para su provisión de electricidad grupos electrógenos propios. Contaba con dos motores que generaban electricidad desde las 8 de la mañana hasta las 2 del día siguiente. El consorcio reunió la considerable suma necesaria para traer las líneas de electricidad desde Pinamar, cruzando Ostende, las que fueron luego aprovechadas por toda la población de ambos balnearios.
En 1971 una compañía norteamericana, con la autorización del Gobierno de la Nación, hizo prospecciones de petróleo en la zona. Dicen que su campamento iluminaba la noche. Fuera de que sus explosiones mataron los peces de la laguna "El Rosario", a las que hubo que sembrarle alevinos, no se conocieron los resultados de la prospección, aunque el hecho de que no se supiera más de ellos nos hacen pensar que estas fueron negativas. Aún se pueden ver los restos de una plataforma de cemento en Espora y Arcachón.
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